El pasado lunes, los investigadores federales planeaban comenzar su examen de los restos quemados del avión de pasajeros de Continental Airlines que se salió de la pista de aterrizaje del aeropuerto internacional de Denver y que fue consumido por el fuego. Los técnicos en Washington, D. C. esperaban poder conseguir información de las dos ‘cajas negras’ que fueron recuperadas.

El avión de dos motores, un Boeing 737-500, paró en un barranco poco profundo que estaba cubierto de nieve después de producirse un intento de despegue abortado el pasado sábado.

Autoridades de la National Transportation Safety Board (NTSB) esperaron a poder contar con la luz del sol al día siguiente para poder examinar la escena y los restos del avión, y así medir las marcas de patinaje y comenzar las entrevistas con los pilotos.

Las cintas con la información del vuelo y las conversaciones de cabina fueron encontradas y recuperadas del lugar del accidente, y a continuación enviadas a Washington, D.C. para que fueran examinadas. La NTSB comentó que parecía que ambas grabaciones estaban en buenas condiciones.

El total de 115 pasajeros y la tripulación del vuelo de Continental se vieron obligados a escapar por las salidas de emergencia a medida que el avión se quemaba.

El motor izquierdo del avión y ambos trenes de aterrizaje se habían separado del fuselaje, y el avión empezó a arder. Se quemó todo el lado derecho del avión, el plástico fundido de los compartimentos para el equipaje situados encima de los pasajeros había goteado en los asientos.

En un punto situado a unos 600 metros del final de la pista de aterrizaje, el avión se salió de la misma sin llegar a despegar, según Kim Day, el director de aviación de la ciudad de Denver.

www.ntsb.gov


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